Friday, September 08, 2006

El fraude perfecto

A Arturo Cantú,
in memoriam

Cuando voy al banco el cajero cuenta los billetes que me da. Luego, antes de entregármelos, los vuelve a contar. Yo hago lo mismo: por lo menos los cuento una vez en su presencia antes de retirarme de la ventanilla. Si soy supersticioso u obsesivo compulsivo los vuelvo a contar, aunque se impacienten quienes me preceden en la fila.
Esta claridad de ventanilla bancaria no la tuvimos en las elecciones. Por ahí se nos regateó algo. No se quiso contar los votos en su totalidad y muchos mexicanos —no todos: sólo unos quince millones— nos sentimos estafados. De pronto el honorable Tribunal accedió a revisar un porcentaje muy reducido de las urnas (unas 12 mil casillas) y encontró allí “irregularidades”, boletas de más, boletas de menos, boletas marcadas y sin doblar, pero argumentó que esos indicios no alteraban los resultados de la elección en su conjunto. Resolvió a discreción, a criterio, como hacen todos los jueces. No se fueron por la lógica de que “como muestra basta un botón” o el criterio que por lo general se aplica en estadística o en los cálculos de resistencia de un puente. Decidieron dar el todo por una parte, en mala lógica o en una muy curiosa lógica malintencionada.
Arguyeron los muy honorables jueces del Trife que si bien se dio una guerra sucia mediática por parte del PAN al final no encontraron elementos para demostrar que esa guerra de mentiras tácticas afectó a López Obrador. En otro párrafo, a partir de una opinión más política que jurídica, infirieron que el no asistir al primer debate le restó puntos a López Obrador. Luego de un leve regaño -para taparle el ojo al macho- justificaron la ilegal intromisión de Fox en la campaña porque accedió a una acuerdo de neutralidad y a la tregua de Navidad.
A lo largo de dos años una concatenación de apoyos —que culminaría con el aval del Trife— fue estableciendo una ventaja por parte de la Presidencia de la República y de organismos empresariales a favor del PAN, reforzada con la simpatía de los medios de comunicación audiovisuales y de un IFE que obraba de manera pasiva: no frenó, mucho menos al final, las campañas infundadas de odio y difamación.
El argumento estrella de quienes suponen la imposibilidad del fraude es que 900 mil ciudadanos no pudieron haberse puesto de acuerdo para un fraude “orquestado” o “maquinado” en las casillas, cuando a muchos les consta que el IFE se las hizo de tos a no pocos ciudadanos previamente seleccionados para sustituirlos por otros entre los que no faltaron los agentes de E. E. Gordillo que no carecían de experiencia como alquimistas electorales. Lo no “maquinado” o no “orquestado” no excluye la posibilidad del fraude sin adjetivos, puro y simple, el fraude hormiga que iría quitando uno o dos votos aquí y allá hasta abonar una suma significativa para el atraco.
Si en una casilla se recibieron 50 boletas y sólo votaron 250 ciudadanos debieron quedar 250 boletas sobrantes, pero resulta que eso no ocurrió en 7 mil 532 casillas del recuento, es decir, en el 65 por ciento. Si por otra parte votaron 500 ciudadanos este número debería ser igual al de los votos emitidos, pero resulta que en 8 mil 428 casillas del recuento no sucedió así: en el 72 por ciento.
Para los magistrados este conjunto de datos se convirtió en un punto ciego. No lo vieron o fingieron no verlo.
No pudieron sustraerse a las presiones: de los empresarios, la Presidencia, la Iglesia, la embajada de Estados Unidos, las empresas de medios de comunicación. No era fácil. El primer gobierno de la “transición” no podía pasar a la historia como el que alcahueteaba sin rubor una democracia fraudulenta.
¿Hacen política los jueces?
En el número 96 de la revista española Claves Juan Fernando López Aguilar escribe sobre la judicialización de la política y sostiene que los jueces encarnan el poder estatal por excelencia.
“En general los jueces se reconocen como exponentes de opciones político-culturales, dotadas todas ellas de idéntica legitimidad constitucional, desde las que inevitablemente leen la realidad y las leyes que aplican”, dice el magistrado español Perfecto Andrés Ibáñez,
”Saben que la neutralidad no existe y que la imparcialidad no es un a priori metafísico ni una unción religiosa, sino producto del respeto de los derechos y de las reglas procesales del juego, y muy en particular producto de la honestidad intelectual, que desde siempre está reñida con al falsa conciencia y con el autoengaño”.
La insatisfacción de estas nuevas instancias de poder y mediación ante los rendimientos de la responsabilidad política han contribuido también “a disolver el debate político en pseudodebates judiciales que prolongan, por descontado, el primero, al tiempo que convierten al juez en el nuevo augur, schamann, hombre-medicina de todos los litigios y contraposiciones de intereses que habrían debido encontrar una solución pacificadora en el circuito de la política.
Frágiles, humanos, beneficiarios de una política de muy altos sueldos (a pesar de que en nómina ganan 166 pesos mensuales, por otros conceptos acumulan en promedio 381 mil pesos al mes cada uno) los jueces con su decisión establecieron finalmente el circuito de la legalidad, pero no el de la legitimidad.

4 comments:

Dehynna said...

el fraude sigue latente.

Chrisss said...

"Ni con toda el agua de los oceanos podran limpiarse las manos"...AMLO gano la presidencia en Mexico....NO NOS DEJEMOS!!! SUFRAGIO EFECTIVO NO IMPOSICION...

Mi propuesta es crear una RED Nacional e internacional con todas y todos los Blogs, Webs, fotologs, videos, etc en la red...Una RESISTENCIA VIRTUAL!!!...
Con la intencion de apoyarnos con scripts, rss, etc, para informar lo mejor que podamos, a la larga tratar de publicar en la Jornada por ejemplo un suplemento con nuestros escritos y asi llegar a mas lugares y no solo a los que tienen acceso a internet...Que cada sitio de la resistencia Virtual desconozca al espurio como presidente, que cada sitio de la red tenga el logotipo dela resistencia ya sea en la cabecera de las paginas de la red o en el lugar que mejor convengamos y tambien podemos hacer un concurso para seleccionar el logotipo ke nos representara..... es una idea muuy inacabada aun pero trabajare y pensare en ella...

Guillermo Morin said...

Si en la misma ventanilla bancaria del ejemplo, cualquiera de las dos partes se niega a hacer un recuento, se hace sospechoso de querer sorprender al otro. Mayormente cuando hay una queja de una de las partes de que le sobró o que le faltó. El recuento es obligado por elemental sentido de la decencia, y para poder ambas partes estar conformes. Eso es de lo mas lógico.
Ahora, a toda prisa y como prioridad inexcusable se quiere quemar todo el material electoral (¿?)...
Y no quieren que andemos con "sospechosismos"...

Luis Adolfo said...

Qué sigue Federico? para el defraudado la diferencia entre legalidad y legitimidad no existe, simplemente siente que le han robado.